domingo, 15 de septiembre de 2013

Belleza: Un día de spa en casa

Asegurate de darles a tu piel, a tu cuerpo y a tu pelo el cuidado y la atención que necesitan con un día de spa en casa.
Hidratación

 La crema hidratante es la mejor amiga de tu piel. Durante el día, las lociones y los serums frescos y con textura de gel devolverán la tonicidad, suavidad y flexibilidad a la piel. Para obtener un aspecto hidratado sin sentir la piel grasosa.

Exfoliación

Para que la piel mantenga un aspecto fresco, la exfoliación regular es clave. Buscá un exfoliante que refine e hidrate al mismo tiempo.

Refrescar la piel

Una gran solución para darle vida a una piel apagada y reseca es refrescarla con un spray de agua termal. Son ricos en minerales y antioxidantes y le dan a tu piel una protección adicional con cada refrescante rocío. También ayudan a equilibrar los niveles de pH de la piel.

Nutrición

Podés optar por un cuidado para la piel más crítico a la noche cuando la piel naturalmente entra en modo reparación. Los productos enriquecidos con antioxidantes y otros ingredientes restauradores son los mejores para brindarte un verdadero sueño reparador.


Consentí a tu piel

A veces podemos sentir la piel seca y fuera de forma, por eso debemos asegurarnos de contar con algunas sorpresas de lujo para mimarla.

Tratarla con delicadeza Usá jabones y limpiadores naturales. Son delicados y ayudan a evitar que tu piel se seque incluso cuando te sacás la grasitud del día en la ducha. Y no te duches con agua demasiado caliente,
ya que ayuda a resecar más la piel.

Estimulá la circulación

Una exfoliación corporal suave ayuda a desprender partes ásperas y secas de piel, y además estimula la circulación lenta.

Suavizá tu piel

Después de una ducha, usá una loción corporal especial en la piel todavía húmeda para que esta la absorba y tu piel quede con una textura suave y sedosa.


Humectá las plantas de los pies

Asegurate de mantener siempre los pies bien cuidados para que siempre se vean bien y puedas usar sandalias cuando lo desees.

Alisá las partes endurecidas con una piedra pómez.

Enjuagá tus pies en agua tibia enriquecida con una gota o dos de antiséptico. Secalos apropiadamente, especialmente entre los dedos.

Frotalos con una loción para pies sin fragancia. Colocá la loción y masajealos durante algunos minutos. Esto dejará tus pies suaves y tersos y ayudará a aliviar la tensión del resto del cuerpo.

Fuente: Moda y Tendencia en Cordoba

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