miércoles, 7 de diciembre de 2011

¡A armar el arbolito!

La revista Ohlalá publicó una nota muy especial sobre el armado del arbolito de este año. Aquí la transcribimos para leerla y compartirla con ustedes


¿Cómo fue que el ritual del arbolito se convirtió en una compra hecha a las apuradas? Si hasta hace sólo algunos años mirábamos con fascinación cómo nuestras madres iban sacando los adornos envueltos en papel de seda y el arbolito emergía lleno de luces, de deseos... ¿Por qué no recuperar la idea de que el árbol simboliza la vida y detenernos a celebrarlo? De ahí proviene la tradición: los países germanos solían venerar el árbol que permanecía verde a pesar del crudo invierno. Lejos del prefabricado del súper o del súper glamoroso de las revistas de decoración: imaginemos uno lleno de vida, que hable de nosotras, de nuestro 2011 y de nuestras expectativas para el Año Nuevo.


¡Iluminate!


La idea es dar luz, rama por rama, buscar la profundidad del árbol. Somos nosotras quienes tomamos las riendas de ese hilo de luces, quienes elegimos qué rincón iluminar, cuál pasar por alto. Imaginemos el árbol brillante en medio del bosque, símbolo de la unión entre el cielo y la tierra. ¿Qué es lo que te iluminó este año? ¿Tus ganas? ¿Tu capacidad de cambio, tu buen humor? Quizá te ilumine una vocación recién descubierta, un amor nuevo..., quizá tu luz sea visible para todos salvo para vos y éste sea un buen momento para reconocerla.


Elegí que es lo bello hoy


Bolitas de colores, origamis, retazos, dibujos, algún adorno heredado. ¿Te dan ganas de usar todo o hay adornos que, esta vez, no vas a usar? Quizá quieras buscar lo particular que tuvo el año 2011 y reflejar eso en el árbol. ¿Te pasaste el año viajando? Entonces los adornos pueden ser las postales de esos lugares recorridos, reales o metafóricos. ¿Fue un año de mucha quietud? Quizá quieras llenarlo de colores como para llamar a lo nuevo. Pensá que antes se lo adornaba con manzanas, con pan; elegí aquello que más represente tu hoy o tus deseos para 2012.


Capitalizá los buenos deseos (tuyos y de los demás)


¿Qué tal si este año dejás de lado la cadena de mails con buenos deseos para escribir de tu puño y letra un montoncito de tarjetas? No tienen que ser veinte. Tal vez apenas sean cinco. Y puede que el cartero sólo tenga que caminar unas pocas cuadras para entregarlas. Antes de escribir, detenete a pensar en cada uno de los destinatarios. ¿Qué te significa ese ser querido? Y las que vayas recibiendo, colgalas en el árbol: son las palabras que inspirás, que reflejan quién sos para los otros.


Disfrutá el regalar


Ahí están los regalos, a la sombra de tu árbol, como frutos o flores. Uno para cada uno de tus seres queridos. ¿Qué elegiste? No tienen por qué ser cosas de marca, ni siquiera estamos hablando de que sean objetos. Podés regalar algo simbólico, un paisaje, un deseo, algo tuyo o algo hecho con tus propias manos, como esa tarta de manzanas que es tu especialidad y que tanto le gusta a tu hermano. Te puede parecer un cliché, pero es la pura verdad: lo importante es recuperar la alegría de compartir la vida con quienes más queremos.


Disponé de un momento especial


Tratá de hacer una pausa, un quiebre que marque el comienzo del fin de año. No te apures y que no te apuren. Aprovechá la tranquilidad del 8 de diciembre feriado para conectarte con tu casa, con tu espacio: armá un escenario que dé lugar a la celebración, pensá que para la mayoría de las culturas, el árbol tiene implicancias místicas, poéticas. Encontrá el rincón perfecto para armarlo. Ponete cómoda, preparate una bandejita con algo fresco; busca inspiración en la música, en alguna imagen que te conecte con las ganas de celebrar.


Identificá tu estrella


Es lo que corona tu árbol. Puede simbolizar una meta alcanzada o un objetivo por cumplir. A diferencia de la luz que recorre el árbol, que nace del interior, la estrella ilumina desde afuera. Es un haz que se proyecta y que marca el camino. Quizá represente lo excepcional, como un cometa que se ve una vez en cientos de años. ¿Sos de las que miran para arriba como para recordar que no todo empieza y termina en el suelo que pisamos? La estrella nos invita a mirar un poco más allá de nosotras mismas, a pensar en grande, a imaginar siempre algo más.


Sentá la base necesaria


Es a lo que menos le prestamos atención, pero ¿quién quiere un árbol que apenas se sostenga? Así que bien vale la pena detenerse un rato y armar bien la base de nuestro arbolito. Después, lo más probable es que quede escondida debajo de algunas ramas, de algún género rojo; pero vos sabés su mecanismo, qué es lo que sostiene la estructura de tu árbol, y eso es lo que te va a dar la pauta de muchas cosas. ¿Cuánto peso puede sostener? ¿Qué pasa si se cae, si hay que armarlo otra vez? La base simboliza la raíz: de su profundidad depende la altura de las ramas.

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